Las mirillas electrónicas no necesitan el permiso de los vecinos

Ya es habitual la instalación en casa de un timbre conectado o una mirilla electrónica que no solo ofrecen una visión de lo que ocurre al otro lado de la puerta como aquellos que también pueden grabar la escena.

El problema viene dado cuando éstas se instalan en pisos, donde compartimos rellano con otros inquilinos y propietarios. Y es aquí donde aparece un problema, relacionado con la privacidad y el derecho a la imagen. Un conflicto que ha querido solucionar la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). Es la respuesta que da a las quejas de un vecino con el expediente EXP202204806.

Mirillas electrónicas sí

Mirilla

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), considera que no es necesario el permiso de los vecinos o la aprobación por parte de la comunidad de propietarios para instalar una mirilla electrónica. Para ello justifica su decisión en que este tipo de dispositivos no infringe el derecho a privacidad.

Lo más normal hasta hace poco es que en casa tuviésemos instalada una mirilla tradicional, un dispositivo basado en lentes que permite ampliar y ver lo que sucede al otro lado de la puerta. Éstas han ido dando paso a las mirillas electrónicas compuestas por una pantalla que permite ver la acción al otro lado. El problema es que estás, aparte de ver, también pueden grabar y en un rellano pueden detectar la actividad de otros vecinos y personas que acuden otros pisos.